¿Qué es la anafrodisia o anorexia sexual?

La anafrodisia o anorexia sexual es un trastorno relacionado con un bajo interés por el sexo. Las personas que sufren de anorexia sexual tienen falta de deseo, dificultades para llegar al orgasmo e incluso dolores al mantener relaciones sexuales.

Las causas de esta carencia de libido sexual o deseo sexual inhibido pueden ser tanto físicas como psicológicas y fundamentalmente se basan en el miedo al rechazo por parte de la pareja, tener un baja autoestima y sentir que tenemos nulo atractivo físico, dificultad para manifestar los deseos sexuales o negación del propio placer e incluso del amor.

Las personas que sufren este trastorno rechazarán siempre que les sea posible la posibilidad de mantener relaciones sexuales y si las llevan a cabo, no las disfrutan. Al bloquearse el apetito sexual, la frecuencia de relaciones se reduce considerablemente e incluso llega a desaparecer.

Un trastorno frecuente

Explica Kusnetzoff: “Uno de los principales problemas sexuales femeninos es la anafrodisia o ausencia permanente o circunstancial del deseo sexual. Crónica u ocasional, es una alteración de la primera fase vasocongestiva de la respuesta sexual. Por supuesto, la mujer que padece anafrodisia evita las relaciones sexuales y apela a la ya famosa colección de pretextos: dolor de cabeza, cansancio, riesgo de despertar a los chicos…

Los orígenes de esta disfunción pueden remontarse a una mala o inexistente educación sexual y a un extraordinario desarrollo de la vergüenza y la culpa sobre su sexualidad, conflictos de los que debe encargarse un médico especialista. Éste se dedicará a reducir los factores de inhibición, ya sea con ejercicios de sensibilización, autoerotismo, la revisión teórica del sistema de valores de la paciente  u otras técnicas.

¿Qué es la anafrodisia o anorexia sexual?

Si la mujer tiene pareja estable, también debe tratarse al hombre, ya que éste deberá admitir la existencia del problema, aprender a estimular adecuadamente a su compañera y adquirir una buena dosis de conocimiento, paciencia y respeto. Un comentario inoportuno, una torpeza, una exigencia apremiante o una actitud de indiferencia pueden inhibir la respuesta femenina e inducirla a temores del tipo: ¿estaré a la altura de las circunstancias? o ¿corro el riesgo de no gustarle? Con estas dudas, la mujer no logra abandonarse a sus sensaciones sino que se convierte en espectadora de sí misma, y no ve a su compañero como tal sino como un juez estético y moral.

Otros enemigos del deseo en la pareja estable son la rutina, la falta de imaginación y, por supuesto, las peleas, la incomunicación, la agresión o el desafecto. Son problemas que de ninguna manera pueden “resolverse en la cama”  sino que, por el contrario, desarrollan iras, rencores y rechazos que se evidencian en el momento de la intimidad sexual.

Además, no debe olvidarse que el consumo de algunos medicamentos, cierto tipo de enfermedades, el alcoholismo, los períodos depresivos y el agotamiento físico, son otros  tantos inhibitorios circunstanciales del deseo sexual”.

VIA: http://www.muyinteresante.es/ – http://entremujeres.clarin.com

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